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Cómo escribir un guion de cine
y morir un poco en el intento


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Por César Sánchez Ruiz



Número 7 en cuenta atrás



¿Te gustaría escribir un cortometraje o un largometraje y luego, tal vez, rodarlo? Escribir un guion de cine es una tarea que tiene su complejidad, y por ello conviene abordarla con una cierta metodología. En este artículo te doy a conocer el proceso que normalmente se sigue para escribir un guion cinematográfico.

Se trata de un proceso que consta de varias fases, en cada una de las cuales se trabaja el guion con más detalle que en la fase previa. Son las siguientes:

1. La idea inicial

El primer paso que debes dar para escribir tu guion es hacerte con una idea que te resulte atractiva y que te impulse a ponerte a trabajar. Como idea te puede servir un personaje peculiar, un lugar ficticio, una noticia leída en la prensa, una experiencia propia o de otra persona, un tema...

Por ejemplo, si siempre te han gustado las historias de detectives, tu idea podría ser, simplemente, escribir un guion en el que se cuente cómo una persona cualquiera investiga una serie de asesinatos.

Si no se te ocurre nada sobre lo que escribir, no te preocupes: puedes sacar ideas de muchos sitios. Aquí tienes algunas técnicas de creatividad que te resultarán útiles.

Es importante que esta idea inicial apunte a un guion cuyo paso a la pantalla resulte viable. Por ejemplo, si lo que has pensado es contar una historia futurista, con sus naves espaciales, sus robots, etc., has de tener en cuenta que el coste de producir la película será alto, con los problemas que ello comportará. En cambio, si cuentas una historia que transcurra en tu vecindario, la producción resultará mucho más asequible.

2. El logline

El siguiente paso es, a partir de esta idea inicial, empezar a concretar una historia. De momento, será suficiente con que fijes sus elementos básicos: quién será el protagonista, cuál será a grandes rasgos la acción, dónde y cuándo transcurrirá, qué tono tendrá todo...

Por ejemplo: partiendo de la idea de contar una historia de detectives, podrías decidir que en tu guion se contará la investigación de las extrañas muertes que están teniendo lugar en una residencia de la tercera edad. El protagonista será uno de los ancianos. La acción transcurrirá a inicios de los 90, simplemente porque en esa época trabajaste unos meses en un centro para personas mayores y pudiste ver cómo funcionaba todo.

Este primer desarrollo de tu idea inicial lo puedes plasmar en un logline: un párrafo breve, de apenas dos o tres líneas, en el que se concreta la historia antes de empezar a trabajar en ella. El párrafo anterior, el que está en verde, a poco que lo arreglásemos, nos valdría como logline. El logline te servirá para tener claro en todo momento qué historia vas a contar, lo que evitará que te disperses durante las fases siguientes. Tienes información detallada sobre cómo se escribe un logline y algunos ejemplos en este artículo.

3. El argumento y los personajes

Una vez tenemos claro de qué irá el guion, procederemos a trabajar el argumento, es decir, la secuencia de sucesos que vertebra la historia. Un argumento puede ser más o menos complejo: puede consistir en una única línea de acción, pero también en dos líneas de acción paralelas, o, incluso, en todo un entramado de líneas de acción.

En cualquier caso, lo recomendable en esta fase es escribir una sinopsis argumental: un resumen de una página en el que se expone el argumento de principio a fin. Por ejemplo, para la historia de la investigación de los asesinatos en la residencia de la tercera edad, las primeras líneas de la sinopsis argumental podrían ser estas:

Ernestino, un jubilado viudo con problemas de movilidad, es internado por su sobrino en un geriátrico de la periferia. Apenas instalado, una anciana que parece sufrir demencia senil le balbucea que en esta residencia la gente se muere y que ella será la próxima. A la mañana siguiente, Ernestino presencia cómo unos enfermeros retiran de una de las habitaciones un cuerpo sin vida, que resulta ser el de la anciana. A lo largo del día, Ernestino averigua que durante lo que se lleva de mes han fallecido ya tres residentes, ninguno de los cuales tenía, en principio, problemas graves de salud...

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La sinopsis argumental resulta útil porque, entre otras cosas, nos permite trabajar el argumento (por ejemplo, nos permite cambiar el orden de los sucesos que conforman la historia) sin tener que vérnoslas todavía con el grueso de la narración.

Aquí tienes un artículo en el que explico qué es, para qué sirve y cómo se escribe una sinopsis argumental. Incluye un ejemplo completo.

A la vez que se trabaja el argumento, se trabajan también los personajes. Argumento y personajes forman un binomio indisoluble: según esté caracterizado un personaje, resultará verosímil o no que realice una cierta acción y que la historia pueda avanzar por donde nos interesa.

Por ejemplo, si decidimos que Ernestino vaya en silla de ruedas, no podrá llevar a cabo ciertas acciones, como bajar al sótano de la residencia por las escaleras sin la ayuda de nadie, sino que tendrá que bajar en el ascensor. De la misma manera, pero en sentido contrario, si decidimos que, llegado el momento, la acción tendrá lugar en el tejado, Ernestino no podrá ser alguien que vaya en silla de ruedas o que tenga muy limitada la movilidad por cualquier otro motivo.

En este artículo tienes información sobre cómo elaborar una ficha de personaje.

4. La escaleta

Ahora que ya tenemos perfilada la historia a contar, decidiremos cómo la contaremos. Para ello, lo que haremos es dividir el argumento en escenas. Una escena es un bloque de narración que muestra una acción que transcurre en un único escenario y en un tiempo continuo.

Un ejemplo que enseguida reconocerás: en la película Titanic, que seguro has visto, toda la acción que tiene lugar en la barandilla de proa al de tres cuartos de hora de película (los dos protagonistas se encuentran al atardecer, se suben a la barandilla, se inclinan y ponen los brazos en cruz como si volaran, y finalmente se besan) es una misma escena.

A la lista de escenas con la que planificamos el relato de la historia la llamamos escaleta. Conviene que no haya más escenas de las necesarias: si en vez de contar algo en dos escenas, lo podemos contar en una, eso que ganaremos.

Por ejemplo, el inicio de la historia de Ernestino lo podríamos contar con las siguientes escenas: una tendría lugar en el exterior de la residencia, cuando Ernestino llegue a ella acompañado de su sobrino; otra, en la recepción, cuando se registre; otra, en la habitación que le asignen, cuando se instale en ella; otra, en el comedor, durante la cena, que será cuando la anciana le hable; otra, de nuevo, en su cuarto, cuando se acueste deprimido; otra, a la mañana siguiente, en el pasillo, cuando presencie cómo los enfermeros se llevan el cadáver de la anciana; etc. Si viésemos que podemos prescindir de alguna de ellas (la de la recepción, por ejemplo), la eliminaríamos.

En la escaleta aprovecharemos para decidir el orden de las escenas en la narración: podemos narrar los hechos en orden cronológico, pero tambien podemos romper este orden: comenzar mostrando una escena del final de la historia o contar algunos sucesos en retrospectiva, por ejemplo. Si el argumento está formado por varias líneas de acción, podemos fijar el orden de intercalado de las respectivas escenas.

Si lo deseas, puedes leer más sobre cómo trabajar una escaleta .

5. El guion literario

Por último, escribiremos ya el guion literario. En él narraremos la historia con el detalle suficiente y en el formato adecuado para que pueda ser llevada a la pantalla sin problemas. La narración deberá ser audiovisual, es decir, todo lo que contemos, por más que lo hagamos en texto, tendrá que resultar visible o audible. Eso sí, en ningún momento daremos indicaciones técnicas para la realización de la película (tamaños de plano, encuadres, movimientos de cámara, etc.); de eso ya se encargará la persona que dirija la película (sea la misma que ha escrito el guion literario o no) cuando escriba el guion técnico.

Por ejemplo, la sexta escena de la escaleta del ejemplo anterior podríamos escribirla de la siguiente manera:

INT. RESIDENCIA / PASILLO DEL PRIMER PISO - DÍA

ERNESTINO sale de su habitación en su silla de ruedas. Al girar la esquina del pasillo, ve que hay algunos RESIDENTES frente a la puerta abierta de una de las habitaciones. Ernestino de acerca, mira hacia el interior de la habitación y entrevé cómo unos ENFERMEROS están poniendo un cuerpo en una camilla.

ERNESTINO
¿Qué ha pasado?

ANCIANO CON VISERA
La señora Lola...

Los enfermeros sacan la camilla por la puerta. En la camilla, tapado con una sábana, va un cuerpo inerte. Ernestino ve que por debajo de la sábana asoma una trenza de pelo gris.

El formato en el que se escriben los guiones literarios está estandarizado. Para cada escena se escribe: 1) una cabecera, en la que se informa de dónde y cuándo transcurre la acción; 2) un texto en presente en el que se describe el escenario (solo si es necesario) y se informa de la acción que tiene lugar en esa escena; 3) uno o más párrafos de diálogo.


¡Y con esto ya tendrías tu guion! Obviamente, esto ha sido solo una explicación general del proceso de escritura de un guion, y no me he entretenido en detallar la técnica propia de cada fase. Puedes profundizar en ellas siguiendo los enlaces que he ido incluyendo.

Recientemente he enviado a mi lista de subscripción un artículo en el que explico un caso real de uso de este método en la escritura de un guion: el de una película que seguro conoces. Si lo deseas, puedes descargártelo.

Y ya si quieres lanzarte a escribir tu primer guion y que yo te vaya revisando y corrigiendo tu trabajo, tienes a tu disposición mi curso de iniciación al guion de cine, en el que te iré asistiendo en la escritura de un guion de cortometraje.