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Técnicas de creatividad literaria
o cómo hacer que la inspiración se digne a visitarte


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Por César Sánchez Ruiz



Bombilla



¿Quieres escribir, pero no encuentras inspiración? ¡No te preocupes! En esta entrada del blog voy a darte a conocer unas cuantas técnicas de creatividad que harán que las ideas vengan a ti.

1. La técnica de la variación

Una manera que tienes de generar una chispa que desate el fuego literario que llevas dentro es idear una variación de algo que ya exista: un personaje de ficción, un suceso que haya tenido lugar recientemente, un escenario real...

Por ejemplo: si Julio Cortázar escribió sus famosas Instrucciones para subir las escaleras, tú podrías escribir unas Instrucciones para tumbarse en el sofá. Otro ejemplo: si Agatha Christie escribió un libro de relatos en el que el protagonista era un matrimonio de detectives (Matrimonio de sabuesos), tú podrías pensar en escribir uno en el que el protagonista sea una pareja formada por un abuelo y su nieta. Fácil, ¿no? Lo puedes llevar a cualquier terreno: si, por ejemplo, un poeta famoso escribe sus poemas en estrofas de 12 versos, tú puedes probar a escribirlos en estrofas de 13 y medio.

2. La técnica de la actualización

La técnica de la actualización es una variante de la técnica de la variación (valga la redundancia). Consiste en variar algo sacándolo de su tiempo y ubicándolo en la época actual.

Por ejemplo, podrías actualizar la historia de Caperucita Roja. Si en el cuento original Caperucita vivía en una casa junto al bosque y tenía que llevarle comida a su abuelita, podrías idear una versión actualizada en la que una niña que viva en un barrio de la periferia de una ciudad tenga que llevarle a su abuelita sus medicinas. La abuelita viviría en un piso de renta antigua, al otro lado del descampado.

3. La técnica de la combinación

La creatividad puede surgir también de la combinación de elementos. La historia que se cuenta en la novela El nombre de la rosa es una combinación de ficción histórica e historia de detectives. Podrías escribir, qué sé yo, una novela en verso, y estarías así mezclando narrativa y poesía.

Por ejemplo, podrías idear una historia en la que se combinasen tres géneros: la ficción histórica, el terror y la ciencia ficción, como sería una historia en la que, durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hayan hecho experimentos para crear soldados que puedan seguir luchando incluso tras haber sufrido graves heridas (órganos dañados, miembros amputados, etc.), y que un batallón de soldados aliados se vea obligado a enfrentarse a ellos en un frente de trincheras.

4. La técnica del opuesto

Puedes recurrir también a la técnica del opuesto, que es, dicho de manera sencilla, darle la vuelta a algo ya existente. Por ejemplo: si Cortázar escribió sus Instrucciones para subir las escaleras, tú podrías escribir unas Instrucciones para bajar las escaleras. Si Agatha Christie, en una de sus novelas, hizo que el asesino fuese el mayordomo, tú podrías ponerlo de detective y hacer que sea él quien investigue el crimen. Si tienes escrito un relato o un poema y no te acaba de gustar, podrías plantearte darle la vuelta al texto, literalmente: en el caso del relato, escribirlo al revés, empezando la narración por el final de la historia, y en el caso del poema, invirtiendo el orden de los versos o de las estrofas.

Por ejemplo, podrías idear una historia en la que sea la abuelita de Caperucita la que parta a buscar a su nieta, que ha desaparecido. Lo último que se sabe de Caperucita es que se adentró en el bosque; un lobo fue visto por los alrededores.

5. La técnica del "¿Y si...?"

Te puede ser muy útil idear una situación ficticia mediante la técnica del ¿Y si...? Por ejemplo, podrías pensar: ¿Y si me encontrase un cadáver en el balcón? ¿Y si un marciano llamase a mi puerta para pedirme comida? ¿Y si un tren repleto de viajeros desapareciese sin dejar rastro? De vez en cuando desaparecen aviones, pero ¿y un tren? ¿Y si me encontrase un fantasma en el maletero del coche? ¿Y si...?

Aprovecho para comentar que podemos combinar técnicas: por ejemplo, podemos idear algo mediante la técnica del ¿Y si...?, y luego variarlo:

¿Y si el fantasma me lo encontrase en el trastero? ¿Y si, en vez de un tren, desapareciese un convoy de metro?

También podemos, por ejemplo, a una idea que hayamos obtenido mediante la técnica que sea, aplicarle la del opuesto:

¿Y si en vez de desaparecer un convoy de metro, apareciese uno en algún sitio? ¿Y si los nazis-zombis hubiesen ganado la Segunda Guerra Mundial?

6. La parodia

Un sexto recurso que podemos usar es la parodia. Se trata de llevar algo al terreno del humor para homenajearlo o caricaturizarlo (o ambas cosas). El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes, es, de alguna manera, una parodia de los libros de caballerías, en los que se contaban historias de héroes, princesas y hechiceros. A menudo, en cine, se hacen parodias de películas famosas; lógicamente, lo que se parodie tendrá que ser conocido, ya que, de lo contrario, no se captará la parodia.

Por ejemplo, podríamos escribir un texto en el que se narre como Cortázar esté en su dúplex y se haya olvidado de cómo se suben las escaleras que llevan al piso de arriba, y tampoco recuerde dónde ha dejado el libro de instrucciones. ¿En el piso de arriba, tal vez? ¿Cómo subirá las escaleras para ir a buscarlo?

¿No has tenido suficiente con estas seis técnicas? Aquí tienes una técnica más.

Y si quieres contar con mi ayuda en esto de inflamarte literariamente, y que te vaya proponiendo ejercicios y luego te revise tus textos, tienes a tu disposición mi curso de iniciación a la escritura creativa Enciende tu Fuego Literario.



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